domingo, 31 de agosto de 2014

So sentimental, not sentimental no!

1) Como comunicador, es clara la sentencia: Comunicar “bien”. Más allá de toda ambivalencia circunstancial entre sus elementos, surge un rol del comunicador establecido de forma OBJETIVA y una actividad comunicativa totalmente SUBJETIVA que forman un conjunto seguro. Clarísimo.

2) Requisitos OBJETIVOS delineados y sostenidos por todos nosotros, consumidores y productores, en una relación que queda, respecto a la calidad de su realidad, a la opinión SUBJETIVA dentro de los límites que plantea la OBJETIVIDAD de las acciones: informarse, ahondar en el conocimiento de la agenda, analizar, valorar y emitir un producto acabado, cerciorado no por un método OBJETIVO, sino por la variable que dice presente en la finitud de la vida SUBJETIVA: un comunicador es un ser humano limitado ontológicamente, no en el aspecto gnoseológico solamente. Su capacidad de adaptación a la estructura comunicativa, su verdadera riqueza intelectual etérea reside también en el carácter restringido de su moralidad, de su ética de clase. Un emisor, vuelvo a repetir, imperfecto, pero que, a partir de dicha condición limitadora, puede relativizar el alcance OBJETIVO de la producción informativa de acuerdo a un receptor que lo selecciona. Valor SUBJETIVO que reorienta la OBJETIVIDAD de la relación emisor-receptor.

3) De cualquier manera, es sabido que este arduo trabajo del comunicador-individuo es deudor de la actividad de sus congéneres. No cabe en la empresa de construcción de la realidad un hecho OBJETIVO único: endeble hasta el fin, amenazado y librado al acto aniquilador de una voluntad filosófica, el producto informativo es revocable en todo momento, haciendo de este un sustantivo potencialmente desacreditado\r. ¿Existe una verdad OBJETIVA? No es mi propósito desandar caminos infructuosos, pero es curioso observar que todo comienza desde un mismo punto: Comunicar es proponer un marco social SUBJETIVO, y como tal, los distintos encuadres OBJETIVOS alcanzan una medida tan pronto teórica como práctica en la SUBJETIVIDAD de la existencia. La existencia OBJETIVA y la plausibilidad de lo SUBJETIVO delimitan un lenguaje que termina por obstar las peculiaridades, a veces OBJETIVAS, otras SUBJETIVAS, de un mundo que entra en contradicción con los propios marcos que sirven a su análisis.

4) La información es frágil, huidiza, marcada por la debilidad frente al reclamo que hace lo “real”. Soslayando esta firme imposibilidad de abarcar un grado de certidumbre OBJETIVA, la información pierde credibilidad día a día. En el ámbito universitario esto sobresale exageradamente: ¡Hasta los conocimientos derivados de las Ciencias Sociales parecen más resistentes que la información frente al hecho concreto, frente a ese consenso inmaculado que denominamos “lo real”! (A qué se debe esta intocable concepción de la realidad no es un problema pertinente en este momento, en esta hoja, por falta de espacio)

5) El debate OBJETIVO SUBJETIVO se vuelve una charla entre amigos cuando concierne al comunicador de la realidad informar acerca de los hechos materiales. Sin embargo dicha discusión alcanza sus cuotas más interesantes en el concepto de JUSTICIA: la intransigencia de ciertos agentes es notable cuando su OBJETIVIDAD es SUBJETIVIZADA, o viceversa. El lenguaje informativo muestra su lado más crudo en la OBJETIVIDAD de la incomprensión por parte del comunicador acerca de la actitud que debe mantener respecto a su propia SUBJETIVIDAD .

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