domingo, 31 de agosto de 2014

Perspectivas aún incabadas

Por una especie de perversa lógica interna, el mundo de los objetos medidos y manipulados por la ciencia técnica (el mundo de lo real según la metafísica) se ha convertido en el mundo de las mercancías, de las imágenes, en el mundo fantasmatico de los mass media. Deberíamos contraponer este mundo una historia sólida, estable y con austeridad” Gianni Vattimo

El mundo de la ciencia nos abre sus puertas, un eterno resplandor donde todo saber se legitima al ritmo del demandante saber universal. Es aquí, el mundo técnico dónde los objetos que se manipulan son medibles, calificados y clasificados por una lógica que se resiste al extrañamiento particular. Baluartes de este mundo son la claridad y la precisión. La ciencia técnica no ofrece ambivalencias ni perspectivas varias: sólo “objetos reales y verdaderos”, leyes del conocimiento vueltas en un orden coercitivo luego asimiladas por el individuo de la realidad practica: la exactitud unilateral por las lateralidades del humano condena al humano social de todos los días a participar en un engranaje dominante periódico. El mundo fantasmatico de los mass media responde a una dimensión gnoseológica similar: la inmediatez y la caracterización de la información en clave legal implica una práctica científica similar. La practicidad y el efecto previsto de las mercancías mediáticas condicen con la praxis de las ciencias técnicas, duras y resistentes frente a la variación cualitativa de una teoría crítica fundamentada en la necesidad de trascendencia . Así, el gusto de este saber técnico comporta la imnacencia propia de la fácil disgestión: la experiencia satisfactoria fácilmente estimulada se adhiere a las perspectivas que consignan nuestro horizonte espiritual: es necesario así un aparato reproductor, un individuo de aquellos que desean comprender los ignotos estímulos que recibe, información y demandas que caben en pequeñas partículas de tiempo materializado. No hay tiempo para comunicarse con otro detenidamente, toda relación es fugaz y furiosa, salvaje en sus rincones más ociosos. Por todo lo anterior, y por mucho mas, abogamos por una cita con la dignidad que supone la existencia del otro, por una respuesta que responda y combata la afrenta que supone para la espiritualidad de la existencia la vacuidad y la ubicuidad de la satisfacción garantizada mercantil. Una historia estable y fragmentaria de los humanos como base de una argumentación consciente y liberadora en contraposición a la inconsciencia de la consciencia de una razón instrumental. Es esta historia por la cual abogamos, una presencia real en el otro que libere el terror acostumbrado. Luchamos por la responsabilidad del entendimiento, una apuesta que supere las relaciones del tipo excluyente, que ahondé en lo irrepetible y bello. Luchamos contra las condiciones que posibilitan la mortalidad de la comunicación, a favor de lo aprehensible del significado, de un saber responsable frente a la avasallante lógica de mercado.

El concepto de cultura que establece Castoriadis se enfrenta a la lógica funcional-instrumental del saber, se enfrenta a la mercancía de la cultura. La cultura definida por Castoriadis se explica “en todo lo que en una institución de la sociedad excede la dimensión conjuntista-identificatoria y que los individuos de esa sociedad invisten como valores”. Las mercancías de la mass media reniegan de esa axiología. La ciencia técnica es solo el primer eslabón de esta “maldita” evolución.

Tarkovski presenta la recepción del arte contrapuesta a una relación fugaz e inútil con el otro. La cita trascendental con el artista es parte de la fe que depositamos en él, la vía mística del sentido y la finalidad. En el mundo del mass media se realiza la oposición del mencionado postulado. No solo no existe una recepción frente a la mercancía, sino que esta ultima obsoleta la riqueza del entendimiento humano, la irreproductibilidad de la presencia real, la posibilidad de una historia austera y sin ansías de brillos innecesarios. La lógica del proceso en el cual los objetos medibles de la ciencia técnica se retoman desde el mundo de la mercancía, de los mass media, es la contracara del proceso cultural de los mencionados autores. Por sobre todo no existe una verdad, pero la esperanza del valor cultural es fuerte, tanto para ilusionarnos en la búsqueda de una relación rica con el otro, significativa y libre.

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