domingo, 31 de agosto de 2014

Literatura estrictamente seria. Imaginacion tirada a la basura. Verdad contra apariencia.

Fragmento de una carta de lector de un periódico que nunca fue publicada. Sí sabemos la fecha en la cual el autor escribió el texto completo: 13/03/2011

La cuestión del simple excluido.

“… y por supuesto, la información parece ocultar, pero muestra. Muestra también ocultando, y por supuesto, puede también ocultar mostrando. Pero parecería que lo oculto es un actor más de este circuito de producción, siendo el contacto con él un derecho exclusivo de selectos grupos sociales: los profesionales que se ocupan de la producción informativa; los agentes económicos y políticos; las instituciones académicas, etc. Más allá de todo lo que es sentido común, los consumidores de información reconocen esta situación como legitima. Leen, ven, escuchan, sabiendo que ellos son exclusivamente consumidores de mercancías estancadas, parcialidades parciales. Este marco solo puede darse a conocer cuando entran en conflicto intereses generales que quedan al descubierto por instancias circunstanciales, que no son más que la punta del iceberg de un proceso continuo que eclosiona en un determinado momento. A pesar de todo, la reacción de la masa con respecto a esto es nueva, pero continúa un lineamiento ético: la moralidad de la no intervención. Solo a los grupos selectos que mencionamos les está dado el poder de transformar, relativizar, negociar y producir: ocultar y mostrar información.
Con todo, la situación que presentamos parece irreversible: la producción de verdades, su mecanismo, todo parece poco a poco surgir del estado de ignorancia y revelarse al consumidor. Pero ¿en qué consiste preguntarse acerca de la trama verdadera? ¿Es también una construcción el cuestionamiento, la pregunta débil? Si es así ¿Cuándo se da, y en qué momento? Paso a paso, todo parece maleable y los valores de referencia se pierden, aún cuando sepamos que siempre ha sido así ¿Qué es lo verdadero en la pregunta por la objetividad sino la estupidez de la racionalidad que la formula? La objetividad parece perderse en dos planos: los intereses profesionales y los intereses particulares de la masa social. Ya no solo la sociedad elige su verdad, sino que los profesionales continúan produciendo información que responde a intereses particulares y que está destinada a un público que atiende a estos motivos sectoriales. El problema no son las circunstancias, sino el entender como racional toda mecanización de los actos humanos y responder de tal manera frente a ellos. "No solo la masa selecciona los diarios, los canales de televisión, las radios con los cuales se identifican sino que avalan la selección de la producción por parte de los agentes profesionales, y estos ponen en circulación información para cada sector de la sociedad que los elige". Es verdad, pero más verdad es la falaz actitud de aquel que reproduce este pensamiento: la particularidad del individuo parece negarse señores. No solo está legitimado el mercado de la información, la mercancía que se consume, cual marcas que contienen vida propia, sino que ahora el primero requiere de una moral universal, enemiga de las particularidades de la tradición, y de una opinión prefijada en el acto político de la alienación, en el acto suicida de la estandarización espiritual que alienta a la inmovilidad del agente.
Por sobre todo, es claro, como ya dijimos, el irreversible marco actual. La trama verdadera de la producción de información está al descubierto, pero llegar a ella es solo el privilegio de algunos que no osan ir contra la moral establecida por el mismo acto productivo. Cuando somos estos privilegiados, el mercado ya estaba funcionando hace muchos años atrás y no hacemos más que insertarnos en los moldes establecidos de antemano, aquella matriz que es el fantasma de la tradición. El rumbo, como ya dijimos, parece tener un destino sabido de antemano, pero al cual no nos podemos oponer...."

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